
Casa ubicada el paraje del Barranc de Horta de Torremanzanas
DisponibleTorremanzanas, Alicante
850.000 €
Foto: bladimiro
Un pueblo de montaña a unos 40 km de Alicante, entre la Carrasqueta y Aitana: casas de campo, patrimonio y veranos frescos en plena Costa Blanca interior.
Torremanzanas, la Torre de les Maçanes en valenciano, es un pueblo del interior de Alicante que reposa a unos 790 metros de altitud, en las estribaciones de la Carrasqueta y la sierra de Aitana. Está a unos 40 kilómetros de la capital, algo menos de una hora por carretera de montaña, y aun así aquí el ritmo cambia por completo: apenas setecientos cincuenta vecinos, aire limpio y veranos más frescos que en la costa. Es la Costa Blanca que muchos no esperan, la de los valles cerrados, los almendros y el silencio.
El término se despliega en un valle estrecho tallado por la rambla de Torremanzanas, entre laderas de pino y carrasca. Desde parajes como Els Plans o El Rentonar se abren vistas largas hacia Aitana, el Puig Campana y, en los días claros, hasta el mar. Es tierra de caminar: sendas que suben a los altos, antiguos caminos entre masías y noches de cielo despejado en las que se ven muchas más estrellas que abajo. Para quien busca naturaleza cerca de Alicante sin renunciar a nada, este rincón cumple.
La sierra de Aitana desde Els Plans, Torremanzanas. Foto: bladimiro / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)
El nombre del pueblo viene de la Casa Alta, una torre de origen almohade de los siglos XII y XIII que aún preside el casco antiguo. Junto a ella, la iglesia de Santa Ana, levantada a finales del siglo XVI, marca el corazón del pueblo con su campanario. Más arriba, en la sierra, sobrevive el Pozo de la Nieve, una de esas neveras o cavas donde antaño se guardaba el hielo del invierno para bajarlo luego a la ciudad. Calles empinadas, casas encaladas y piedra vista completan un conjunto que se recorre despacio.
La iglesia de Santa Ana asoma al fondo de una calle del pueblo. Foto: 19Tarrestnom65 / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
La vida aquí sigue el calendario de las fiestas. San Gregorio en mayo, Santa Ana a finales de julio y la Asunción a mediados de agosto llenan las calles de música, pólvora y reencuentros. La cocina es de montaña y de secano: la almendra, el aceite y lo que dan la huerta y el monte, con la miel de la sierra como pequeño tesoro local. Se come con calma y se conversa en la plaza, que ya es media fiesta.
Se sube a Torremanzanas por carretera de montaña, con Xixona como puerta natural de camino a Alicante y con Alcoi al otro lado de la sierra. El coche es el mejor aliado: en menos de una hora se planta uno en la capital, en su aeropuerto o en las playas de El Campello y San Juan, y al volver espera un pueblo tranquilo. Esa doble vida, montaña para vivir y costa a mano, es buena parte de su encanto.
Aquí ofrecemos una casa rústica en la zona del Barranc de l'Horta, pensada para quien busca campo, piedra y horizonte sin alejarse demasiado de Alicante. Si te atrae la idea de una casa de pueblo o de campo en la montaña alicantina, y buscas por aquí, hablamos.