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Fuentes del Algar: 7 pozas naturales a 42 km de Alicante

Un río subterráneo emerge al pie de la sierra de Bernia y cae por siete pozas de roca caliza. Está a 42 km de Alicante por la AP-7, salida 65.

2 de junio de 20265 min de lectura
A stream cascades through rocks and greenery.

El agua aparece sin pedir permiso. Llega de abajo, atraviesa quince kilómetros de piedra a oscuras y, en un punto exacto al sur de la sierra de Bernia, decide salir. El río Algar nace así, como si la montaña le devolviera la respiración. Estás a tres kilómetros del pueblo de Callosa d'en Sarrià y a cuarenta y dos de Alicante, pero el ruido del agua hace que ninguna distancia importe.

La gente baja por las escaleras con toalla al hombro. Los pájaros se quedan callados un segundo cuando alguien se mete en la primera poza. Después siguen. La temperatura del agua es la misma en julio que en febrero: diecisiete o dieciocho grados. Eso significa que en agosto te duele el frío y que en invierno aún es soportable mojarse los pies. La sierra fabrica una constancia que las playas, justo enfrente, no tienen.

Por qué el río Algar sale aquí

La sierra de Bernia es caliza eocena, plegada por el choque entre placas africana y euroasiática hace decenas de millones de años. Esa roca, la que ves cortada en paredes verticales sobre tu cabeza, se deja disolver poco a poco por el agua. Cuando llueve sobre la cresta, el agua se mete por las grietas, las ensancha, fabrica cuevas y galerías. Lo llaman karst. El río Algar es lo que se ve de un viaje subterráneo mucho más largo.

La palabra «Algar» probablemente viene del árabe y significa «cueva». Los topónimos de la Marina Baixa cuentan, a veces, lo que ha visto el agua antes de salir.

Un circuito de 1,5 kilómetros y siete pozas

Desde la entrada principal hasta el final del recinto hay un kilómetro y medio. Lo recorres por escaleras de obra, pasarelas de madera, tramos de tierra batida. Los siete «tolls» (pozas de baño en valenciano) están escalonados a lo largo del cauce. Cada uno tiene nombre y tamaño distinto.

El Toll Blau es el que más se fotografía: agua casi turquesa, paredes cerradas. El Toll de la Presa guarda una construcción antigua que regulaba el caudal. El Toll de la Caldera está al final, debajo de la cascada más alta del recorrido, poco más de diez metros. Te cae en la nuca como un masaje y a la vez te avisa de que el agua nunca tuvo prisa.

Hay otras pozas menores, algunas casi escondidas entre cañaverales. Conviene caminar despacio, mirar dos veces.

Lo que crece alrededor del agua

El cauce está flanqueado por álamos, fresnos y olmos: el bosque ribereño que sigue al río donde hay humedad estable. En las orillas más bajas crecen eneas y lirios de agua. Subiendo, lejos del cauce, aparecen retama y lentisco, dos arbustos del monte mediterráneo que pintan las laderas de amarillo y rojo según el mes.

El martín pescador pasa rápido, una raya azul eléctrica sobre la corriente. El ruiseñor se oye de noche y al amanecer. Las garzas reales bajan de vez en cuando a las pozas más anchas. La Generalitat declaró el paraje Zona Húmeda Protegida el 10 de septiembre de 2002, y desde entonces el ecosistema convive con los visitantes sin perder gran cosa.

Cuándo ir, qué cuesta, qué horario

De abril a septiembre el recinto abre de 9:00 a 20:00. De octubre a marzo, de 9:00 a 15:30. El último acceso se permite cuarenta y cinco minutos antes del cierre. En julio y agosto, la afluencia obliga a dividir la jornada en tres sesiones (9:00 a 13:00, 13:00 a 16:00, 16:00 a 20:00) para no saturar las pozas.

La entrada cuesta cuatro euros en temporada baja y cinco en alta. Hay tarifa reducida de cuatro euros para mayores de sesenta y cinco años y estudiantes acreditados. Existe aparcamiento gratuito junto a la oficina de turismo de Callosa, a unos setecientos metros de la entrada, y aparcamientos privados más cercanos por unos cinco euros.

Si tu idea es bañarte sin gente, ve un martes de mayo o de septiembre, abriendo la puerta a las nueve. Los fines de semana de julio son hermosos, pero la sensación de soledad se desvanece.

Cómo llegar desde Alicante

La forma rápida es la AP-7 dirección Valencia, salida 65 hacia Callosa d'en Sarrià. Son cuarenta y dos kilómetros y unos cuarenta y cinco minutos en coche. El último tramo, la CV-755, cruza huertas de nísperos. Desde Benidorm son quince kilómetros por la CV-70. Desde Alfaz del Pi, veinte.

El níspero de Callosa d'en Sarrià tiene Denominación de Origen Protegida desde el 14 de junio de 1991, y la zona amparada se extiende por diecinueve municipios de la Marina Baixa. Si pasas en abril o mayo, los árboles están cargados de fruta naranja. Un pueblo entero vive de eso.

Una excursión y también un mapa de pueblos

Las Fuentes del Algar son la excusa. Quien las visita por primera vez suele descubrir, casi sin querer, una constelación de pueblos del interior: Bolulla, Tárbena, Polop, Guadalest, Sella. Casas blancas pegadas a la ladera, iglesias barrocas, miradores que parecen colgar de la sierra de Aitana.

Para quien busca una segunda residencia o un cambio de vida más lejos de la costa abierta, esta franja interior de la Marina Baixa funciona distinto: clima un par de grados más fresco en verano, precios más estables, comunidad pequeña que se reconoce en el mercado. La luz del atardecer sobre la sierra de Bernia paga la cuesta de la carretera.

Si te llaman las casas de piedra entre huertas de níspero, puedes explorar nuestras propiedades en la provincia de Alicante o contáctanos para hablar de la Marina Baixa con calma.

Fuentes

Foto de Seval Torun en Unsplash

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