Segunda Mano

Inspección de una vivienda de segunda mano: qué revisar antes de firmar

Antes de enamorarte del azulejo o de la terraza con vistas al mar, hay una lista de cosas que mirar con calma. Esta guía te explica cómo hacer la due diligence física y documental de una vivienda usada en la Costa Blanca.

18 de abril de 20268 min de lectura
white chairs and table on white floor tiles

La mañana huele a azahar y la terraza de ese piso de los años ochenta te ha conquistado antes de que el agente abra siquiera la puerta. Eso es exactamente cuando hay que respirar hondo y ponerse el sombrero de detective. Comprar una vivienda de segunda mano en la Costa Blanca es una de las mejores decisiones que puedes tomar, pero solo si llegas al notario con los deberes hechos.

Por qué la inspección previa lo cambia todo

La mayoría de los compradores dedica más tiempo a elegir un sofá que a revisar el inmueble que van a hipotecar durante veinte años. Uno de los errores más comunes es no realizar una inspección técnica previa, algo que puede derivar en costes imprevistos tras la firma del contrato. Un informe técnico puede ahorrarte miles de euros: o porque te hace bajar el precio de negociación, o porque te evita directamente una compra equivocada.

La buena noticia es que en la Costa Blanca hay arquitectos, aparejadores e inspectores especializados disponibles para acompañarte en la visita. Una inspección profesional completa, con hasta doscientos puntos revisados y un informe fotográfico, suele rondar los 450 euros y se entrega en 24 o 48 horas. Comparado con el valor del inmueble, ese coste es casi irrelevante.

Lo que tus ojos pueden hacer antes de llamar a nadie

No necesitas un título de arquitectura para detectar señales de alarma en una primera visita. Llega con luz natural, es decir, evita las visitas al atardecer cuando la luz artificial disimula mucho. Tómate al menos una hora y explora cada rincón.

Paredes, techos y suelos

Observa grietas y fisuras en paredes y techos. Las fisuras finas y diagonales suelen ser de asentamiento natural del edificio; las grietas anchas o que cruzan la estructura de manera horizontal pueden indicar un problema más serio. Presta especial atención a las esquinas de los marcos de puertas y ventanas: si están desplazados o la puerta no cierra bien, el edificio puede estar sufriendo movimientos. Las manchas de humedad en paredes o techos, aunque estén tapadas con pintura reciente, dejan una tonalidad que la luz directa delata.

Humedades: el enemigo invisible

Las humedades y goteras son el vicio oculto más frecuente en viviendas de segunda mano mediterráneas. Suelen camuflarse con pintura o reformas superficiales, pero son síntoma de un problema más grave: falta de aislamiento, impermeabilización deficiente o canalización deteriorada. Abre los armarios empotrados, sobre todo los que colindan con fachada exterior, y huele. Un olor a encerrado o a tierra mojada ya es información.

Instalaciones eléctricas y fontanería

Abre el cuadro eléctrico y fíjate en la antigüedad de la instalación. Un cuadro con fusibles de cerámica en lugar de interruptores magnetotérmicos indica que la instalación es muy antigua y no cumple con la normativa vigente. Abre los grifos de todos los baños y la cocina: comprueba la presión del agua, el color y si hay olores extraños en los desagües. Mira bajo el fregadero y bajo los muebles de baño en busca de humedades acumuladas.

Fachada y zonas comunes

Sal a la calle y mira el edificio desde la distancia. Una fachada bien mantenida, con carpinterías homogéneas y sin desconchados, suele reflejar una comunidad de propietarios activa y organizada. Sube y baja por las escaleras, observa el estado de la pintura, los buzones y la iluminación. Todo eso cuenta.

La ITE: el historial médico del edificio

La Inspección Técnica de Edificios (ITE) es un examen obligatorio que deben superar los edificios a partir de cierta antigüedad, generalmente a partir de los 30 o 50 años según la comunidad autónoma. Su objetivo es garantizar que el edificio cumple con las condiciones mínimas de seguridad, salubridad y accesibilidad.

El informe de la ITE es, en la práctica, el historial médico del bloque. Te dice si hay derramas pendientes, qué obras se han ejecutado y cuáles siguen sin hacer. El vendedor está obligado a entregar una copia al comprador. Si no lo ofrece voluntariamente, pídelo. Si el edificio no tiene ITE pasada cuando debería tenerla, eso solo puede significar dos cosas: o hay un problema que alguien quiere esconder, o la comunidad lleva años ignorando sus obligaciones. Ninguna de las dos es una buena señal.

En Alicante también puedes consultar si un edificio tiene la ITE al día a través del Ayuntamiento correspondiente. Para viviendas en municipios de la Costa Blanca, el procedimiento varía ligeramente, pero el derecho a acceder a esa información es el mismo.

El paquete documental que debes solicitar

Una vez que la visita presencial te ha convencido de seguir adelante, llega la fase documental. Estos son los documentos clave que necesitas antes de firmar cualquier cosa:

  • Nota simple del Registro de la Propiedad: confirma quién es el titular real, si hay hipotecas, embargos o cargas. Es el punto de partida de cualquier due diligence seria.
  • Certificado de eficiencia energética: obligatorio por ley en toda compraventa. Dime la letra y te diré cuánto gastarás en climatización cada año.
  • Cédula de habitabilidad: acredita que la vivienda es legalmente apta para ser habitada. Verifica que no esté caducada y que la superficie útil que indica coincide con la realidad.
  • Certificado de la comunidad de propietarios: te confirma que no hay cuotas impagadas por el vendedor ni derramas aprobadas y pendientes de cobro que pasarían a tu cargo.
  • Informe de la ITE: como ya sabes, el historial del edificio.
  • Últimas facturas de suministros: luz, agua y gas. Te dan una idea real del consumo y te alertan si hay deudas activas con las compañías.
  • Licencias de obra si ha habido reformas: una reforma sin licencia puede complicar la futura venta o el seguro de hogar.

Vicios ocultos: qué pasa si el problema aparece después de firmar

Por mucho que revises, algunos defectos no son visibles a simple vista en el momento de la compra. La ley española los llama vicios ocultos y el Código Civil los regula en su artículo 1484 y siguientes. Se definen como defectos que existían antes de la compraventa, que no eran detectables mediante una inspección razonable, y que de haberse conocido habrían llevado al comprador a no comprar o a pagar un precio menor.

El vendedor está obligado a responder por ellos aunque los desconozca. Si se demuestra que los conocía y los ocultó deliberadamente, la ley contempla consecuencias adicionales: el comprador puede reclamar además una indemnización por daños y perjuicios.

El plazo para reclamar es corto y hay que tenerlo muy claro: seis meses desde la entrega de las llaves, según establece el artículo 1490 del Código Civil. Es un plazo de caducidad, lo que significa que no se interrumpe: si pasan seis meses sin que hayas actuado, el derecho desaparece. En la práctica, si en el primer otoño tras la compra empiezan a aparecer manchas de humedad en el techo, el reloj ya lleva meses corriendo.

Además, desde el 3 de abril de 2025, con la entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2025, antes de acudir a los tribunales es obligatorio intentar una solución extrajudicial del conflicto mediante un medio adecuado de resolución de controversias. En la práctica, esto añade un paso previo a cualquier demanda, por lo que actuar pronto es más importante que nunca.

¿Qué puedes reclamar? El Código Civil contempla dos acciones principales. La acción redhibitoria: resolver el contrato, devolver la vivienda y recuperar el precio. La acción quanti minoris: mantener la compra pero obtener una rebaja proporcional al coste de las reparaciones necesarias. En ambos casos, un informe pericial de un técnico cualificado es tu mejor prueba.

La visita ideal: tres claves de actitud

Primera: ve siempre con luz natural y con tiempo. Una visita de veinte minutos a las seis de la tarde no te dice nada. Segunda: lleva un metro, una linterna pequeña y el teléfono para fotografiar todo lo que te llame la atención. No es desconfianza, es sentido común. Tercera: si el inmueble te gusta de verdad, paga la inspección técnica antes de firmar las arras. Es el seguro más barato del mundo.

La Costa Blanca tiene décadas de historia residencial. Hay joyas de los años setenta con estructuras impecables que solo necesitan una reforma de cocina y baño. Y hay pisos de fachada reluciente que esconden una instalación eléctrica de museo. La diferencia entre unos y otros no siempre se ve a simple vista, pero siempre se puede encontrar con la actitud correcta.

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Fuentes

Foto de Frames For Your Heart en Unsplash

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